ABANICOS DEL OLVIDO

otros poemas
 Poema al azar
Publicado por:
Las poesías
Ver biografia completa

*ABANICOS DEL OLVIDO* ANA MARÍA MANCEDA

 

   Noche y las sombras de las hojas de los árboles

   nocturnos. Abanicos fantasmas refrescando amores

   en  las puertas de los zaguanes.

   El aire del trópico, la música caribeña  de la

   radio se expande en los recuerdos. Día, feria,

   olores de verduras y frutas. La humedad y el calor se         

   adhieren a la eterna piel de la juventud que iluminará                                                                                                                                                                             

   todas las primavera por venir. Risas. Puerto y tango.                      

   Melancolía. Sonido vibrante. Amores, locos amores.                                                                   

   Crepúsculo ¿Ocaso?  Qué importa!

 La noche me espera con las sombras de las hojas

   de los árboles nocturnos. Fantasmas. Hay un zaguán

   largo, muy largo, se oyen suspiros y un suave aliento. 

  Y cientos de abanicos deslumbrados, olvidando amores.                                                        

 

        

                           

                          

ABANICOS DEL OLVIDO
Se habla de:     

Enviar poema

Acerca del autor



Las poesías
Escritor(a) en laspoesias.com
Ver biografia completa
Poemas publicados: 1394
Cómo mostrar mi imagen

Poemas recomendados


Hijos para la guerra, hijos que mueren en la guerra

HOY TE PARIMOS, para la guerra hijo nacido de cañones y fusiles. Allá te espera la tierra abierta hecha sangre; allá arde la más alta angustia.   Hoy te parimos, hijo solamente de la piedra y la niebla extinta. Allá


El agua de la isla

EL AGUA DE LA ISLA   Estoy sólo, sólo en una isla; llegan a mí los rumores del mar, pero en mí no hay cabida. Quiero agua dulce, dulce y cantarina; quiero agua dulce y eres tú, mi vida. Autor:


El poema mas triste del mundo

QUIERO QUE TU MUERAS PRIMERO, esposa, hermana mía, quiero que tú mueras primero para que no tengas que sufrirme; quiero ser yo el que cargue el dolor tuyo y mío, de ambos; no quiero que seas triste, que llores recordando