ABANICOS DEL OLVIDO

otros poemas
 Poema al azar
Publicado por:
Las poesías
Ver biografia completa

*ABANICOS DEL OLVIDO* ANA MARÍA MANCEDA

 

   Noche y las sombras de las hojas de los árboles

   nocturnos. Abanicos fantasmas refrescando amores

   en  las puertas de los zaguanes.

   El aire del trópico, la música caribeña  de la

   radio se expande en los recuerdos. Día, feria,

   olores de verduras y frutas. La humedad y el calor se         

   adhieren a la eterna piel de la juventud que iluminará                                                                                                                                                                             

   todas las primavera por venir. Risas. Puerto y tango.                      

   Melancolía. Sonido vibrante. Amores, locos amores.                                                                   

   Crepúsculo ¿Ocaso?  Qué importa!

 La noche me espera con las sombras de las hojas

   de los árboles nocturnos. Fantasmas. Hay un zaguán

   largo, muy largo, se oyen suspiros y un suave aliento. 

  Y cientos de abanicos deslumbrados, olvidando amores.                                                        

 

        

                           

                          

ABANICOS DEL OLVIDO
Se habla de:     




Acerca del autor



Las poesías
Escritor(a) en laspoesias.com
Ver biografia completa
Poemas publicados: 1416
Cómo mostrar mi imagen

Poemas recomendados


Un poema al primer amor de mi vida

DEDICATORIA   “Mujer como tú no se olvida. Y no te olvido”.   Estos días son de dolor remoto, y digo remoto porque, a veces, eso es lo que más nos duele; por ejemplo, cuando tú estás remota. Y hay


El fin de la guerra

VENIMOS A ENTERRARTE, venimos hacia ti, oh difunta, llenos de collares de los hombres que quedaron en el campo. Venimos con un pueblo de huesos al hombro, con una múltiple procesión de mejillas desbaratadas. ¡Confiésate ahora que el odio arde,


Que me lleves contigo

NO QUIERO QUE ME TATUES SOBRE TU PIEL, quiero que me tatúes sobre tu vida, sobre tu alma, que cada suspiro tuyo esté impregnado de mí, que yo sea todo lo vital de lo que ves y lo que tocas;