ALGO SOBRE LA LIBERTAD

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ALGO SOBRE LA LIBERTAD

 

“Hay gentes que creen que son libres y derrochan, entonces,

sus vidas en placeres:

eso evidencia a las claras las cadenas que los atan”

 

El que no cumple sus anhelos es esclavo de algo;

el que los cumple desmesuradamente también.

 

Todo aquello que no nos gusta

o que nos gusta demasiado

nos hace esclavos de algo.

El sufrir y las lágrimas son el signo más vehemente

de nuestras esclavitudes.

Nosotros nunca somos libres

sino que nos movemos como niño en su cuna.

Y nuestra libertad está condicionada

al bienestar del conjunto:

sólo así esa paloma es libre para buscar espacio.

 

Un deseo sólo es de libertad

cuando puede permanecer intacto a través de las edades,

como si fuere vedado a los signos del tiempo.

El hombre que en la noche quiere ser meteoro

y al amanecer pradera en la que el sol se riega

no es libre, sino esclavo de su ambigüedad,

de su capricho.

 

Sólo cuando aniquiles eso que tú llamas “tus libertades”

(Libertad de sentir, de pensar, de actuar)

estarás caminando por el camino correcto de la libertad.

 

El que es libre nunca quiere regar luz o sombra:

riega luz o sombra;

sin embargo, el que riega sombra sería libre

solamente si esa libertad no le causara dolor.

Es imposible que cumbres tan altas como libertad

y amor sean tortuosas en su cima.

 

El que quiere ser libre no busca la libertad del cuerpo

pues el cuerpo es otra cárcel;

pero tampoco intenta fugarse de él porque sabe

que la cobardía es una celda más grande.

 

El que está como esclavo bajo un yugo

no tiene más remedio que ir a donde ese yugo lo lleve,

aunque en el trayecto lo haga creer “él”,

lo haga creer “libre”.

 

Elevamos cantos a la libertad

mientras nuestras cadenas perduran.

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