Guerra, maldita guerra

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GUERRA, MALDITA GUERRA,

te has cernido sobre las pieles amadas,

devoradora de los intestinos.

 

Yo no entiendo cómo se puede hablar de un cielo

coronado de lilas desbaratadas,

de una sangre consumiendo la flor del tomillo,

si esta guerra es más que un buitre devorando ojos,

cortando cabezas,

collares asesinos,

bicicletas que esparcen sesos por las calles.

 

Guerra, maldita guerra;

llegas con tus llamas incinerando los cuerpos,

quemando al vendedor de dulces,

destruyendo el beso de las pieles que se amaban.

 

Rueda la sangre y no resucitan sus dueños.

Queda un olor a cadáveres,

rostros irreconocibles,

dedos en los pocillos,

cabezas rotas debajo de los carros,

zapatos abandonados conteniendo en pie

/lleno de caminos vedados.

 

En la mata de plátano se han desangrado los cuerpos.

Y hay un sombrero con algunos cabellos tirado en el piso.

Y unos niños con lágrimas en los ojos

buscando a su padre, inútilmente.

 

Guerra, maldita guerra;

tú has incendiado las casas,

tú has roto los oleoductos,

tú has envenenado la marihuana

y hollado la tierra con tus botas estériles.

Tú eres un virus peor que el odio;

guerra coronada de infiernos,

criadora de nuevas vacunas,

irónica,

pordiosera,

te arrodillas por un poco de sangre.

Guerra terrorista.

Guerra pequeña: guerrilla.

Como si aún no fuera suficiente

todo el corazón desheredado

y los cuchillos enterrados en el pecho.

Autor: Joehan Romero

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