La fecundacion y la reproduccion

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FECUNDACION

No es necesario que el sembrador arroje
mil granos en el hoyo para que se eleve la planta.
Ciertamente un grano hallará cielo en la oscuridad.
Porque sólo cuando has descendido la suficiente
para estar a ciegas
puedes elevarte aferrado a la savia que el árbol
toma de tu propia tierra.
Lo que no muere no puede ser vivificado.
Fuiste decapitado antes de entrar a una caracola de maravillas.
Un río emplumado,
serpiente caída,
fue lo que entretejió tu carne de grutas y de filos.
¡La vida está en el agua!
Y el agua no es sin el fuego. Del agua nace el fuego.
La fecundación es la más excelsa oración.
¡Fecundarte en mi corazón es una cruz que apenas resisto!
Pero tú, como siempre, te vas corriendo a través del arroyo y la pradera.

El Universo sin el amor no sería.
Por Santo Amor fueron fecundados los soles mayores
Por santo Amor crea Dios los universos
y los riega como un sembrador.
Las semillas buenas deberán despertar en la noche.
(Tu primera célula debe permanecer en ti).
Bello es saludar la primavera cuando el invierno la pare.
¡Y “vivir” al lado del ser amado!

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