Los infelices

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LOS INFELICES

Ahí están los infelices, los turbios,
los que lloran a gritos,
los que son apuñalados y siguen viviendo,
los que no tienen techo y les llueve,
los impíos, los indecentes,
ahí están los que andan por las calles
y les crece un cuervo en cada diente, en cada párpado,
los que se cogen a latigazos
y jamás borran su culpa,
los que se queman,
los que no pueden más, sin embargo pueden,
los que se arrodillan a llorar
y jamás nadie se apiada,
los que piden y nunca les llega,
los que se sientan en la mesa
pero sin un pan para compartir
(si es que tiene mesa),
los infelices,
los que menstrua a todo tiempo,
los que no paran de derramar su sangre,
los que estornudan polvo y amnesia,
los fatigados,
los que nunca han visto el sol,
los que se amontonan debajo de las piedras,
los que están vencidos,
los harapientos,
los fugitivos,
los que tiene hambre y matan a su ángel y se lo comen,
los sin alma,
los que no crecieron solitarios en medio del bosque,
los desnutridos,
los que respiran y creen que aún existen,
los que se untan tierra en las mejillas,
los que nunca han sido amados,
los que, en fin, sin enterrarse, se pudren.

Los infelices




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