Nada puede impedir el amor

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SI ESTE SOL QUE YA ESTA MURIENDO
está destinado a nacer mañana,
nada habrá que lo impida;
si dos pájaros que apenas si se conocen
están destinados a volar juntos,
nada habrá que lo impida.
Yo sueño con el volar unidos de los pájaros,
con las aguas que se unen para formar un río,
con dos pececillos que henden el océano,
con la luna y el sol reflejados en ese mismo río.
Y no importa el tiempo,
después quedará más tiempo;
después, si es verdadero,
quedará la eternidad ante nosotros.

 

SI EL SOL CUANDO AGONIZA en los bordes del mundo
ha de resurgir de su ceniza, nada habrá que lo impida;
si dos pájaros desconocidos, en la sombra,
están destinados a juntar sus alas en un mismo vuelo,
nada habrá que lo impido.
Por el contrario, si no están destinados,
así los enjaulemos, al salir, volarán separados.
El destino es una roca ya trazada
por el que caminamos más fácilmente.
Podemos hacer otro destino pero ya habremos
de hender broza, ir más lentos,
expuestos a más peligros.
El camino ya trazado lo recorremos fácilmente.
El nuevo camino que forjamos aún no está construido
y es por ello más arduo, más lento.
Amo el destino que ya está hecho
y el que queda por delante,
en espera de ser construido.

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