Nada

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NADA (POEMA)

 

Nada

 

Nada

Cada

Hada da la ajada helada

De sus plumas mutiladas.

a      laberíntico     qu

d             ritorios   d e  nieve volcánica.

a             r                 r

N           et sut erroce

 

También los gritos.

Últimamente en las tardes de los miércoles llueve.

La lluvia trepa por las paredes en silencio

Y

Hace cueva en la isla negra de tus párpados.

Afuera pasan los parabrisas sacudiéndose.

El polvo se hace fango

Y el fango huye por las alcantarillas.

.a                     N

d        a

Las alcantarillas no se hacen nada

Y sólo se quedan mirando la procesión de sombrillas

O de cabezas mojadas

O de bocas que madrean a la lluvia.

Me acuerdo

De ti

De ambos.

Hay un fuego escondido que nunca encontraron los volcanes.

Hay un fuego              demás enemigos

que en ti arde              que en ti se fer-

con el que pue-          mentan para que

des calcinar a              vivas para siempre

los matones de            y seas una mujer

tu casa y a los             de alas perpetuas.

 

Nuestra llama está en los cuerpos desnudos.

Nuestro fuego nace del agua. Respira.

Y

o no soy el pulmón,

 

ni las tardes lluviosas de los miércoles.

 

Estoy un poco muerto.

Gira mi alma errabunda sobre inútiles fosforescencias.

Yo no soy la fosforescencia

Ni tu soledad a domicilio.

Ahora hiéreme por mi atrevimiento,

Por llegar como un foráneo a ceñir en tu frente un río,

Por idear la incógnita de las luces,

Por sacudir las ebrias alas del betún y del petróleo

Y convertirlas en hadas tiznadas de locura.

 

No ha cesado la lluvia.

Ahora duerme. Descansa un poco

mientras vuelves y retoñas.

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