Recordando a una persona

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ME DAN GANAS DE RECORDARTE

Hoy me dan ganas de recordarte,
recordarte ya sin hernias en el alma,
tocarte en el vacío y hacerte sonreír,
serenamente,
pausadamente,
como mi mano precaria,
tocar tu recuerdo,
país casi impalpable.
Me dan ganas de fumarte invisible,
casi que ponerte en el espejo,
oscura, oscura piel que amaba,
arroyo torpe,
agua torpe contra ti agolpada.
Me dan ganas de recordarte,
recordar que sabías mi silencio,
los lunares que tenía en la cara;
te alejabas para reencontrarte
y me querías,
yo sé que me querías mucho por momentos,
y que también te dolía mi amor,
mi amor gris,
mi huracán de venas y de risa…
era el corazón no posible,
era el tiempo desangrándonos juntos,
mi ingenuidad de boca y de besos,
mi ingenuidad constante;
pero se aleja, se aleja
tu piel de caña,
tus ojos de melocotones,
tu sexo vivo como dos querubines.
Me dan ganas de recordarte,
recordar tus dientes guerreros,
ya sin espinas en los ojos,
en la tierra lejana, mía y tuya,
sin horas sobre el aire;
eres tú tan mía y distante,
olorosa como poleo,
estabas en mis narices y en mi frente,
como ola subterránea,
como barco anclado a mi isla,
diminuta en mis manos sonreía siempre.
Pero ya no se si sonrías,
se aleja, se aleja tu signo triste,
las cosas añejas como las preferías.
Y me dan ganas de tocarte,
ceñirte contra estas paredes olvidadas,
morena, morena piel de luto,
me dan ganas de sucumbir contigo,
proseguir ahora,
ahora que no éstas,
ahora que ya no es posible.

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