Reflexiones sobre la libertad y la esclavitud

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POEMA SOBRE LA LIBERTAD

ERES LIBRE Y, SIN EMBARGO, ESTAS ATADO.

¿No te percatas acaso de la soga en tu cuello?

Tienes la libertad de un navío en un pequeño lago,

De una mariposa

O de un niño hambriento.

 

Yo los he visto.

Ellos van libremente por las calles

Y comen cualquier cosa en cualquier destierro.

¡Son libres! ¡Son libres!

Yo

He pasado por las noches en sitios oscuros

—no importa—

Y por lugares en que alquilan las vaginas

Y por calles de hombres en harapos.

Hay ahí mujeres hambrientas

Que arrastran niños y penurias.

Hay hombres libres que no decidieron dormir a cielo abierto,

Cobijados por un abrigo de estrellas,

Adormecidos por el ulular del viento.

 

Yo sólo veo.

 

Hay también viejas zapaterías y varillas y maderas.

 

Entonces me dan ganas de llorar. Y lloro.

Lloro con estas lágrimas mías

Que pueden ser tuyas si las coges.

¿Acaso no las veis? ¡Cógelas!

Y también un instante después me entra en miedo

Y huyo horrorizado.

Huyo porque estoy en la libertad de hacerlo…

Yo también soy libre después de todo…

Yo también soy un navío en un pequeño lago,

El capitán de todos mis tripulantes,

El dueño de mi rumbo.

 

Y tú eres libre a la manera de la mariposa.

Sólo a la manera de la mariposa.

Pero ¿no estás atado?

¿No te ata este graznar que llamas vida?

¿la persistencia en la náusea que llamas heroísmo?

Déjate caer a tus propios brazos,

Caliéntate por esta noche con la propia llamarada

/de tus ojos.

Allá afuera hay gente que no tiene ojos

En su llamarada.

Y hay gente que tiene brazos pero que no tiene un abrazo.

 

Aún estás temblando.

Yo también tiemblo y te amo.

Reflexiones sobre la libertad y la esclavitud

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