Sin el amor

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 Poema al azar
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SEGUIRE SOLO, anclado como a tumbas perpetuas,
huyendo hasta de mi boca; fatigado,
vigía de las noches grises.
Seguiré con mi antorcha, divisando el país de las espumas,
continente de mi sangre y de mi raza,
mi paloma ígnea, mi codorniza,
pregunta de humo y respuesta, sin ti.
La noche se hace inmensa,
y te embrujan en mil hechizos…
un río cruza y yo no navego en él, me hundo.
Gritos,
ecos,
alaridos,
la muerte está incluso en el amor.
Seguiré sin ti hasta que le invente fogatas
/a la noche
y te haga danzar desnuda al conjuro de mis labios.
¡Pero no! Yo soy el poeta del amor.
Y de pronto cruza una galaxia de burbujas;
una serpiente se me enrosca, silva,
su lengua
/es fantástica.
soy tu guerrero, amor, y los dioses me miran;
tus costillas saben cómo a brevas;
contigo vivo y me muero,
y el ejército de mis sueños cae,
amor, ¡amor hasta la ceniza!
Los venadillos corren por el campo
/y tú corres por los venadillos;
te veo junto a mí, preciosa mía,
te pareces a una virgen y en tu pubis florecen
/mis rosas.
Te espero mi canción de la noche, mi mariposa,
hasta el día de mañana
o hasta cuando la nieve me cubra la cabeza
—entretanto trabajaré—;
tierras feroces que han de labrar mi mano;
amor, con esos puentes de dicha que sólo tú me tiendes,
hacia la tierra de la miel y la leche contigo,
viviré.

Sin el amor




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